
A.Mar
No recuerdo en qué momento empecé a sentir que no encajaba del todo. Solo sé que, mientras crecía, entendí que había cosas que era mejor ocultar: pensamientos, deseos, preguntas que no tenían un lugar seguro donde decirse. Aprendí a callar bien, a mirar mejor y a guardar memoria de todo.
Viví amores que no eran simples, vínculos que dejaron marcas, decisiones que no se cuentan en sobremesas familiares. Descubrí que el deseo no siempre libera: a veces ata, a veces persigue, a veces se queda viviendo dentro como una cicatriz que arde. Y yo nunca quise fingir que no lo sentía.
La escritura apareció cuando el silencio empezó a pesar más que las consecuencias. Escribí desde la culpa, desde la curiosidad, desde la necesidad de entender por qué algunas experiencias se quedan adheridas al cuerpo y a la mente. No escribo para justificarme. Escribo para no mentirme.
Mar Indeleble nació de ahí: de todo lo que no se supera, de lo que no se borra, de lo que vuelve cuando nadie está mirando. Aquí habitan mis recuerdos deformados por el deseo, mis obsesiones, mis contradicciones. No hay moralejas ni redención garantizada.
No soy una versión pulida de mí misma. Soy la que decidió mirar su propia oscuridad y narrarla. Porque hay huellas que no se quitan y yo aprendí a escribir desde ellas.